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26/02/2000
Mozambique
se hunde en el fango y en el agua.
Lluvias
torrenciales difíciles de imaginar, hace dos semanas, han provocado
que más de 200 mil personas se queden sin techo sólo en la
capital, Maputo, han cortado calles, han borrado los caminos, han
inundado los pueblos del interior. Ahora ha llegado el ciclón
Eline. Ha inundado buena parte del país, desbordando las aguas del
río Limpopo.
A
una gran parte del territorio, cubierta de agua, solo se puede
acceder desde el aire. El otro gran río, el Incomati, ha
interrumpido el camino entre Maputo y Beira. Un millón de personas
se ha quedado sin casa, sin comida, medicinas, agua, trabajo,
cosechas.
Mozambique,
tras 16 años de guerra civil y un millón de muertos, era, es, la
esperanza de África. Su paz, conquistada tras dos años de
negociaciones en Roma, construida con fantasía y paciencia por la
Comunidad de San Egidio, en colaboración con la Farnesina y el
gobierno italiano, representa un caso único en el continente y un
modelo, desgraciadamente sin superar todavía en un África
destrozado por la guerra y el SIDA. La paz dura, el país ha vivido
dos elecciones democráticas normales desde entonces, los programas
del Fondo Monetario, aunque con alguna contradicción, han empezado
a mejorar las condiciones de vida de parte de la población. Junto a
Sudáfrica, Mozambique puede indicar a los demás Estados africanos
como se puede salir de la violencia sin violencia. En primavera debe
partir desde Mozambique una de las intervenciones más importantes
en la lucha contra el SIDA en África, destinada a ampliarse en
otros países afectados.
Pero
ahora se ahoga y si se ahoga corre el riesgo de ahogar la esperanza
de un país y de todo un continente. Sólo hay comida para 300 mil
personas y sólo para tres meses en las reservas del World Food
Programme. Solamente para reconstruir los caminos hacen falta 120
mil millones. La ONU lanza un llamamiento al mundo. Falta todo. En
las zonas afectadas no se puede ni curar una gripe.
¿Y
nosotros? ¿Con qué valor se habla de dinero, de ayudas, tras toda
la desconfianza que se ha generado a causa de las sospechas del
campo de Valona y de la Operación Arcobaleno? Pero aquí no ha
salido el Arco iris. Continúa lloviendo sin descanso. Ya no existe
el barrio de casas de cañas donde la Comunidad de San Egidio de
Maputo estudiaba con niños de la calle, 40 mil personas, más de la
mitad jóvenes. Todas las escuelas y los edificios públicos
albergan a los refugiados. La vida se ha parado. ¿Hasta cuando
podrán continuar así? De acuerdo. ¿Pero con qué valor se puede
hacer una nueva colecta nacional? Porque es necesaria. Y es incluso
inteligente. Hacer que viva Mozambique es hacer vivir a África y
hacer vivir a África es vivir mejor también en Europa, sin el
miedo de la invasión de los "sin nada" del Sur del mundo.
Mozambique es también un poco nuestro. En ningún otro país, ni
siquiera en los Balcanes, Italia ha sido tan decisiva con los cascos
azules que han ayudado en la transición de la guerra a la paz.
La
Comunidad de San Egidio ha puesto en marcha un plan de ayudas de
emergencia que distribuirá directamente con su red de voluntarios
presente en 38 puntos del país. Nadie cobra. Son mil personas que
ya viven en el país. Pero hace falta la ayuda de todos. No se puede
hacer sin una gran colecta de fondos nacionales. Es una gran
ocasión. Incluso para recuperar en nosotros el derecho de continuar
siendo vulnerables, y por eso, humanos.
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PARA
AYUDAR
Quién quiera
contribuir en la ayuda a la población de Mozambique que vive
momentos tan duros puede utilizar las siguientes cuentas:

Conto
corrente postale n°
97968002
Comunità di Sant'Egidio
Amici nel mondo
Piazza S.Egidio 3a
00153 - Roma
causale "Alluvione Mozambico"
Conto
corrente bancario n°
200034
Banca di Roma - Ag. 204
Via della Conciliazione, 50
00193 - Roma
ABI 3002
CAB 05008
causale "Alluvione Mozambico" 
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